dimanche 19 août 2012

Crisis, critica y criterio...


Decía Winston Churchill, la critica no es agradable, pero es necesaria y cumple la misma función que el dolor en el cuerpo humano. Sin embargo, en Puerto Rico nos educaron bajo el mantra de que aquí no se habla de aquello que pueda incomodar aunque nos estalle en la cara. Los temas controvertidos se evitan, a riesgo de parecer idiotas ilusos. Y la verdad, si no es bonita, no se dice. La libertad de expresión en el contexto puertorriqueño se reduce a hablar del clima, los tapones y la falta de estacionamientos. Aun, tengo grabado en la mente ese famoso letrero que leía, “Prohibido hablar de política o religión”.

La brecha abierta entre la verdad y “lo que se puede decir” ha creado un nuevo monstruo: la hipersensibilidad de la indignación. El mero hecho de realizar un enunciado o una interrogación “incomoda” ocasiona una desaprobación social inmediata. Esta injustificada reacción expone la dictadura social vigente, resaltando lo ilusos que somos con nuestro: “si de lo incomodo no se habla, desaparece”. Esa hipersensibilidad se traduce hacia una constante hostilidad e irritación contra aquello que no podemos manipular.

La tendencia a aceptar “no hablar de lo controvertido”, no solamente crea tabúes, estereotipos, prejuicios y desinformación, también produce baja autoestima. Esto debido a que, el valor que nos asignamos, como individuos y colectivo, esta sujeto al valor que nos otorguen nuestros pares y a que la nueva critica posible deba ser mordaz para "destruir" a la persona y al colectivo. “Yo expreso mi valor en función a la expectativa de valor que los demás puedan tener de mi”. De ahí, que según nuestra valoración como individuos y país, la critica es un ataque a ese valor y debemos eliminarla. La critica puertorriqueña no busca construir, no búsqueda modificar para evolucionar. La critica en el mundo de hoy, otorga placer a aquellos individuos que gozan al buscar defectos a otros y que experimentan satisfacción al deshacer a sus pares. Y así es, como nuestra cultura educa a sus individuos y al colectivo: sin personalidad propia, sin carácter único, sin responsabilidad alguna.

La verdad o su cuestionamiento, a pesar de que pueden resultar incomodos son parte de una misma moneda. Son parte de un proceso del cual no se pueden saltar etapas. El cuestionamiento de la verdad tiene que causar malestar, inclusive puede llegar a ser doloroso, pero no se puede obviar ni evadir, si se interesa proseguir a la siguiente etapa. Hay que vivir el duelo, aceptar el estado actual y con gratitud cambiar, evolucionar. La verdad, es a su vez, parte intrínseca de la opinión. Y la opinión libre es el cuerpo de la democracia. Solamente opinando en libertad, hablando de lo incomodo y lo controvertido se puede avanzar.

El progreso va atado a la búsqueda de soluciones reales para problemas reales, que no son otros, que los que tenemos aun cuando no los queremos tener. Aun, cuando los escondemos y aunque nos enajenemos para ilusamente pretender que no existen. Para tener criterio, hay que asumir y aceptar que no toda forma de educar es y ha sido buena. La nuestra, desde luego nos ha invitado a esconder esqueletos, en vez de enfrentar a los fantasmas. Entonces, pues, hablemos de lo incomodo...

mercredi 11 juillet 2012

La misma Pobreza Intelectual: otro crimen atroz...



La seguridad constituye para nosotros la prioridad máxima”, escuché decir ayer a un funcionario de gobierno. Esa declaración, sin embargo, despertó en mi recuerdos del pasado. Corrían los años 90 y mientras esperaba a que mi padre me recogiera después del colegio, atendía los titulares de las noticias. De repente, seguido de la palabra asesinato escuche, “las cosas han llegado al límite de nuestra paciencia”.
Hoy día, la situación es mucho mas seria. No por el alza en el crimen ni lo violentas de las muertes sino por lo efímera de la respuesta social. La policía, los funcionarios públicos, los expertos en criminología, la opinión publicada, todos ofrecen a medias tintas un pésame con frases huecas que ni se aproximan a las causas del problema. “Este crimen demuestra que nuestra sociedad está en un estado de colapso y se ha rendido ante una actividad criminal incontrolada”. Y como bien, aprendimos en el colegio, para solucionar un problema primero hay que identificar las causas.
La criminalización de la pobreza es solo una parte del problema. Mas preocupante aun, es el fraccionamiento social. Estamos en un contexto en el que hacer las cosas bien no es rentable. El consumidor responsable paga más, el empresario responsable gana menos y el político valiente no dura tres días. En este escenario, los magnates de la droga en “los caceríos” se erigen en defensores de la gente humilde. Sin embargo, no lo son y lo que es peor, la alternativa que imponen (incluyendo un sacrosanto código de honor) sumerge a estos ciudadanos en la clandestinidad, la opacidad y en ultima instancia, en el ostracismo. La oportunidad de vida que ofrecen los magnates para “resolver” lo que el gobierno no resuelve, acarrea más problemas, más estigma y aísla a estos ciudadanos de sus instituciones democráticas de gobierno.

Sin estructura ni orden social, pero con un código de honor donde se protege “al local”, aunque no sea “legal”, se perpetua una conducta de animales de selva donde impera el sálvese quien pueda. Bajo ese mantra, también actúan los funcionarios electos, en total impunidad política. No podemos pretender construir un país manteniendo un discurso social para “los de los cacerios” y otro “para los políticos corruptos”, porque al final, es el país el que esta colapsado. El síndrome de la jungla nos toma como prisioneros; son los ciudadanos quienes sufren las consecuencias de un gobierno inoperante y quien gobierna, es la inseguridad ciudadana y social.

Si bien es cierto que los asesinatos han aumentado desde que el país entro en recesión, otros delitos, también, se han disparado. Los asaltos armados a viviendas subieron, los atracos callejeros, los hurtos y las agresiones son frecuentes. Y la policía estima que el aumento continuará. Decía la doctora en criminología y principal forjadora de nuestro código penal Dora Nevarez, “estamos ante una sociedad profundamente dividida y confundida en sus objetivos colectivos. Atender la criminalidad que sacude nuestra convivencia social es un asunto complejo que requiere de una agenda ciudadana, social y política, basada en datos empíricos y en la realidad social, económica y política de nuestro país”.

Nuestra sociedad padece de una severa enajenación mental transitoria y mientras, no asuma que debemos solidarizarnos como colectivo, echar el egoísmo individual a un lado y valorizar a la persona por lo que es y no por lo que tiene, continuaremos escuchando el tan odiado:
Otro crimen atroz...

mercredi 4 juillet 2012

Recap: authors, reading and writing...

When you're a writer is because you're also a reader... And from now on, I've decided to posting writing material that to my understanding should be widespread. Enjoy et Sante bonheur!


“Il faut être absolument moderne”



Decia Rimbaud «Tenir le pas gagné; Il faut être absolument moderne».
«Mantener el paso ganado. Hay que ser absolutamente moderno», en una Temporada en el Infierno.
Os dejo una reflexión que me ha parecido interesante de:   on 
At the end of the nineteenth century, the French writer Arthur Rimbaud urged us to be modern, nothing but modern, with a phrase that was as idiomatic as it was programmatic: “Il faut être absolument moderne” (1873). Recently, the French philosopher Alain Finkielkraut, known for his non-conformist critique of postmodern relativism, took up the challenge to critically rethink Rimbaud’s postulate in the light of twenty-first century developments. In Muß man modern sein? (2010) he argues that being “absolutely modern” is no longer an appropriate attitude for our day and age. Instead, he pleads for a self-reflexive level of modernism. Some remarks from a metamodern point of view…
For Finkielkraut, modernist movements can be defined by the attempt to liberate the individual from the stasis of the medieval worldview and, increasingly, to emancipate the individual from transcendental signifiers. Consider, for example, such movements as diverse as the reformation, the enlightenment, various twentieth century totalitarian ideologies and poststructuralist discourses. Since the beginning of modernity – say, the humanism of Italian renaissance – being modern has been not so much a well-defined collection of statements but a wide-ranging series of fights. Modernism, says Finkielkraut, has thus always been related to the rhetoric of war. But why still being modern when there is nothing left to fight for? Or, rather,when the fight is in lack of an opponent?
According to Finkielkraut, it is Jean Paul Sartre who is the most representative advocate of such a warlike but groundless modernity in the second half of the twentieth century. By criticizing Sartre’s notion of engaged literature, Finkielkraut shows that hypermodernisation leads to the dangerous reduction of art to a political statement and, thus, levels the differences between poetic and non-poetic writing. The result is an egalitarian, relativistic concept of art. Literary modernism, here, neglects its own roots, ignores what modernity once initiated: the liberty to create art for art’s sake and freedom from utilitarian purposes.
The same critique Finkielkraut turns against Barthes’ poststructuralist notion of the death of the author and its free-roaming intertextuality. According to Finkielkraut, Barthes’ attempt – which must be seen as one of so many attempts of being “absolutely modern” – to liberate the sign and emancipate the reader has been, and still is, a risky experiment. For, ultimately, it leads to the loss of both sign and meaning as heuristic concepts for the understanding of art. For what is there left to say about a work of art if the reader, any reader, becomes the author of a text in the process of reading? And how can we still conceive of a text on the basis of its poetic structure and its status of fiction?
To reiterate, Finkielkraut criticizes both Sartre and Barthes for violating modernist aesthetic principles by being modern, absolutely modern, when no longer necessary. Art, he insists, must be separated from its political, historical or social context; art is an autopoietic system. According to Finkielkraut, art does not want, say or promote anything out of its own range. But within this range, art is independent and claims timeless validity, only limited by borders raised up by art itself. Arguably, this concept of art has been, and still is, one of the most powerful consequences of modernization.
Finkielkraut finishes his essay by defining a new opposition (and relation) between the modern and the non-modern. For him, the counterpart to modernity is not the classical, as is commonly supposed, but the tragic. The tragic is the attitude of somebody who used to be modern, after he recognizes the loss his own modernity caused. In a Nietzschean way, the absence of sense, difference and order causes the feeling of loss, disorientation and isolation and raises up the romantic question whether this loss can once be undone. To put it into a chronological order: the modern struggle against order, form and convention causes a postmodern trauma about the loss of security and orientation.
According to Finkielkraut, this is how Roland Barthes, in the last years of his life, turned from being modern into being tragic. Finkielkraut starts his essay by quoting an entry in Barthes, diary dating from 1978: “Suddenly, it appeared indifferent to me, that I am no longer modern.” Remarkably, Barthes, once the most influential decision maker on all matters modernist, here suddenly refuses to be modern – and without feeling any regrets.
It is a daring thesis Finkielkraut offers – hard to prove, hard to negate. But if we do follow Finkielkraut, and perceive Sartre and Barthes, more or less, as examplary of the nature of modernism, his argumentation might be helpful to understand what could be meant by metamodernism. For Finkielkraut’s notion of modernism must be simultaneously conceived of as an oscillation between a struggle against order and a regret at its loss and situated beyond both positions, where it aligns with the tragic.
My suggestion is the following: Let us call Finkielkraut’s self-reflective level of modernism a ‘metamodern’ perspective. From this metamodernist point of view, modernism appears as an enclosed entity which can be surveyed, described and understood as a whole (in spite the fact that modernism and postmodernism always denied the possibility of epistemological holism). Metamodernism, then, does not outline the condition of what chronologically comes “after” modernism or, even, “after” post-modernism. Metamodernism then is, among others and in my view, a form of participating observation, which shares, cannot but share, the fundamental postulates of modernity, yet reconciles them tragically.


J'ai 30 ans...


Me solicitan en una colaboración periodística que entregue una mini-biografía en la que incluya tantos datos íntimos como me apetezca, implicando con ello una reflexión de lo que ha sido mi vida por los pasados veintisiete años (mis ocho años en Europa, mis estudios en finanzas y economía, los puestos de trabajo que he ocupado, los idiomas que hablo, mis aficiones y deportes que practico, etc).

Probablemente, mucha o poca gente querrá escudriñar en el pasado: el mio o el suyo. A mi la verdad, no me apetece. Sin embargo, me gustaría acotar lo siguiente:

  • Nothing of me is original. I am the combined effort of everybody I’ve ever known.
  • Mis éxitos”, se los debo a mi familia, a mi hermana, pero mis errores son solo míos...  


lundi 2 juillet 2012

Prima de quien? De riesgo. Prima de riesgo!


La financiación de los países europeos, medida a través del riesgo-país o prima de riesgo, se ha disparado en las ultimas semanas hasta niveles nunca antes vistos desde la creación del Euro, segunda moneda mundial de reserva. La zona euro, la mayor zona de intercambio comercial del mundo, se tambalea en momentos en que la economía mundial parece adentrarse a una nueva recesión. Varios países europeos (Grecia, Irlanda, Portugal, España) han tenido que solicitar su “rescate” a la Union, por tener cerrada su vía de financiación el mercado de deuda (bonos). Mientras, el caribe luce inmune a semejante debacle económica.

El caribe, no es una isla aislada dentro de la economía mundial cada vez mas globalizada. Mas una zona de crisis de financiación permanente donde los prestamos siempre han sido obtenidos a través de métodos alternos (Banco Mundial, Banco Interamericano de desarrollo, bancos comerciales) y bajo condiciones leoninas. De ahí, que la prima de riesgo-país griega o española suene a masculleo, que como espejismo no nos ataca. Si un país no tiene suficiente ahorro interno (capital) para financiarse no puede garantizar acceso al crédito a sus empresas y ciudadanos. Si fuera en caso contrario y el país se financia a tasas bajas, los proyectos de inversión obtienen rentabilidad muy rápidamente, los ciudadanos junto a las empresas consumen mas y el efecto multiplicador de ese gasto eleva el nivel de vida de todos, a través de mayores ingresos para las empresas y salarios mas altos para las personas.

Puerto Rico a su vez, es también una excepción a la regla. Al pertenecer a la zona monetaria del dolar, el país tiene acceso al mercado de capitales y deuda de Estados Unidos de America, el mas grande y líquido del mundo. Sin embargo, la deuda de Borinquen siempre ha rodeado el abismo, nunca ha disfrutado de una adecuada tasa de interés y hoy, da pasos hacia al frente de ese abismo. La desastrosa gestión de la deuda y no deuda 'de facto' es lo que provoca que los países ganen enteros cuando se mide el riesgo a largo plazo por los inversores internacionales. No pensemos únicamente en los inversores como kamikazes que buscan especular todos los días con la reputación de los países, porque no es cierto. Los inversores, son fondos de pensiones públicas o privadas para jubilados en Suiza, Noruega, Japón, Corea del Sur y otras tantas regiones económicas estables, que precisan de información, confianza y credibilidad a largo plazo. Y es, en ese renglón que el caribe colapsa. El caribe no tiene credibilidad como región económica estable para inversiones a largo plazo.

El asunto es que la credibilidad, como bien sabemos, cuesta muchos años construirla y solo un instante destruirla. La credibilidad en materia económica, es un sistema político estable, son instituciones confiables, un sistema jurídico despolitizado, libre de manipulación e injerencias externas, son empresas competitivas que no dependen de mega contratos del gobierno de turno para su subsistencia. En fin, la credibilidad es otro modelo de sociedad diferente al que tenemos en Puerto Rico y en el Caribe. República Dominicana, en los últimos años ha dado grandes pasos en la dirección correcta y ya se comienzan a ver los resultados. Todavía falta mucho por hacer. Esperemos y queremos que la transición actual, consolide la nueva credibilidad del país. Sociedades así, nos demuestran que la mediocridad no es inevitable.

lundi 21 mai 2012

Prostitución Intelectual



Si te van a matar, no te suicides. En los tiempos que corren, el suicidio es confundir periodismo y comunicación. Si, es muy cierto que todo es comunicación, pero el periodismo tiene reglas, normas y objetivos determinados, decía Soledad Gallego-Díaz en la Conferencia de apertura de La Escuela de Periodismo de EL PAÍS-UAM el 16 de marzo de 2012. Si para saber lo que sucede en Homs bastan Twitter, Facebook o los blogs, ¿por que fue allí y murió Marie Colvin?”


La cuestión medular del asunto no es el factor comunicación, pues para comunicar no hace falta ser periodista. La medula del asunto es la investigación y de periodismo investigativo en este país se hace poco. Tenemos periodistas bien vestidos, perfectamente maquillados, platos de televisión perfectamente decorados con la mejor iluminación y tecnología punta, sin embargo, el contenido de lo que allí “se comunica” es hueco, vacío y frívolo. Un contenido que sin fundamento investigativo alguno pero con una consigna comercial clara, burdamente manipula las mentes, conciencias e ideologías de los “usuarios” creando una censura 'de facto'.


Decía Einstein, “pensar naturalmente tiene que llevar a concluir, el problema es que concluimos cuando nos cansamos de pensar”. Y nuestro periodismo hace mucho que dejo de “pensar”, que no es otra cosa que investigar y se dedica a manipular a través de opiniones sesgadas puramente ideológicas. Estos sesgos ideológicos que disfraza de pluralidad tienen una consigna única: Puerto Rico solo tiene sentido desde la ideología política. No existe otra forma de concebir un país, no hay otra manera de construir una sociedad y los partidos políticos (que controlan a través del gobierno las pautas publicitarias en los medios) son los únicos autorizados para hablar del estado de salud de nuestra sociedad, de nuestro país. El mensaje único es “solo los partidos políticos pueden hacer progresar a Puerto Rico”. La prensa es la censura.


La manipulación periodística ocurre cuando los medios “comunican” polémicas y debates que no son reales, que no afectan lo esencial pero llevan al “usuario” a pensar que asiste a una “discusión plural”, propagando la grandeza de nuestra libertad de expresión. De la noticia como propaganda, pasamos al insulto como noticia, al rumor como noticia, a la demagogia y al encuadre noticioso a través de medias verdades. La falsedad en este encuadre de la noticia, no hace mas que torcer la realidad. Ante soberano engaño es inevitable plantearnos cómo acceder a la verdad y al rigor.


No existe una respuesta fácil a este problema; si así fuera no habría sido necesario denunciarlo. Pero convendría que los medios de comunicación empezaran por hacer autocrítica. “Lo más triste es que de puro miedo a que nos maten, los periodistas terminemos pegándole un tiro al periodismo”, terminaba su intervención Gallego-Díaz. El estado del periodismo es pésimo y la metodología de aparentar que nos están informando rápida y diligentemente cada día, cada hora no funciona. Tal hormiguitas laboriosas, opinión a opinión, noticia a noticia, artículo a artículo, al desinformar y no fomentar el análisis, se diluye nuestra democracia, se silencian nuestras libertades. Basta ya de callarse ante tanta prostitución intelectual...  

mercredi 29 février 2012

Mentira: Horror y Justicia


Decia Lord Michel de Montaigne, si conociésemos el horror y el peso de la mentira, la perseguiríamos hasta la hoguera con más justicia que a otros crímenes.

La política es imprescindible para el funcionamiento democrático de una sociedad. Sin embargo, se da por supuesto que la política es un juego de intereses. La cultura postmoderna es que el derecho a la verdad carece de fundamento. 

Todo depende de cómo se miren las cosas y de cómo se imponen unas verdades sobre otras. No se miente con voluntad de mentir sino con verdades no del todo contrastadas. Con verdades a medias, que son las más recurrentes, porque lo que más importa es el impacto que se consigue en una sociedad hiperinformada que almacena en la correspondiente carpeta la ambigüedad de una información.

En Estados Unidos hemos empezado a creer que la única solución para las conversaciones delicadas es evitarlas del todo. Esta creencia se está imponiendo cada vez más. Incluso entre los espíritus más liberales, que valoran la corrección más que ninguna otra cosa. Cuando un político se atreve a afirmar algo políticamente incorrecto puede provocar un escándalo, una crisis o un cese inmediato. El problema con esta creencia es que es justo lo contrario de la verdad. El progreso solo se produce con el debate. El quedarse callado fomenta la confusión, la desconfianza y el miedo.

La ville Lumiere...


Paris...

"In Paris we think that if artists are successful, they're too commercial. Success is considered bad taste."

Así es París, casi un contrasentido que invita a pensar que no todo está perdido. Esta vieja ciudad, capital de un viejo país que aún presume de ser emblema de la vieja Europa, seguirá sin embargo dando ejemplo de su fertilidad inagotable. Lo dicho: París no se parece a casi nada y casi nada se parece a ella.

No cabe duda que el extraordinario apego a la singularidad francesa y a su propia historia la hacen vulnerable, a fuerza de resistente, a los cambios del mundo de hoy.

[22]: I should clean my windows soon...


I like winter more than summer.

I like coffee more than tea.

I like dogs more than cats.

I do not butter my bread.


I smoke.

I read books.

I listen to music.

I live in Berlin.

I like to ride the bus.

I would like to have a car, but I don't really need one.


I should clean my windows soon.


J'aime l'hiver plus que l'été.

J'aime le café plus que le thé.

J'aime les chiens de plus de chats.

Je ne beurre pas mon pain.


Je fume.

J'ai lu des livres.

J'écoute de la musique.

Je vis à Berlin.

Je tiens à prendre le bus.

Je voudrais avoir une voiture, mais je n'ai pas vraiment besoin.


Je devrais nettoyer mes fenêtres bientôt.

DER SUESSER UND ICH...

DER SUESSER UND ICH...
HOTEL DE VILLE-PARIS