El
Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en ingles) con sede en
Ginebra, Suiza y dirigido por los profesores
Klaus Schwab y Xavier Sala-i-Martín, ha rendido su informe anual
sobre competitividad. Este informe, es uno de los mas prestigiosos en
su campo por la calidad de la información que recopila, mantiene
actualizada y su disponibilidad de corroboración. En términos
generales, se denomina competitividad al conjunto de factores
cuantitativos y cualitativos, macro-económicos y micro-económico
que permiten a analizar a una economía vis-a-vis sus pares. Es
decir, podemos comparar municipios entre si, provincias, países,
zonas económicas, continentes etc.
La
importancia que tiene la competitividad hoy día, esta íntimamente
relacionada con la globalización, la logística, el movimiento
transfronterizo de personas y el dinamismo con el que se
interrelacionan los mercados interiores de bienes y servicios,
acogiendo entre otros, a empresas trasnacionales. Por ejemplo, cuando
se estrena el ultimo 'smartphone' de Apple, esta actividad económica
causa furor en San Francisco, Shanghai, Melbourne, Paris y como no,
New York. Asimismo, cuando las acciones bursátiles de una industria
o empresa cae en la bolsa de Tokio, se puede prever que caerá
también en la bolsa de Paris, en la city de Londres y en Wall
Street. El grado de interconectividad de las economías mundiales, la
rapidez con la que ocurren los 'shocks económicos' y la producción
global (un mismo producto se vende en diferentes países) hace
imprescindible medir como pueden los países competir o 'aprovechar'
sus ventajas en la economía global.
Por
lo tanto, mas que el ¿Que?, es el ¿Como?, lo importante en esta
ecuación. Es decir, con que factores cuento, cuales son mis
ventajas, cuales son mis desventajas y como esto afecta a mi
población. Pues al final del día, de lo que se trata es de aumentar
el nivel de calidad de vida de los ciudadanos. El informe mide unos
requerimientos
básicos
(instituciones de gobierno, infraestructura, ambiente
macro-económico, sanidad y educación primaria), los
potenciadores de eficiencia
(educación
superior y capacitación o destrezas, la eficiencia del mercado de
bienes, la eficiencia del mercado laboral, el desarrollo de su
mercado financiero, la preparación tecnológica, el tamaño del
mercado) y por ultimo, la
innovación y los factores de sofisticación (la
sofisticación de sus empresas y su innovación). A su vez, estos
indices cualitativos y cuantitativos tienen unos sub-factores que se
pueden leer en el informe, presionando aquí.
http://www3.weforum.org/docs/WEF_GlobalCompetitivenessReport_2012-13.pdf
De
un año para acá, Puerto Rico ha subido cuatro (4) puestos en esta
lista. Este resultado, a priori, es positivo. Sin embargo, en
economía los datos aislados significan poco e importan nada. Quiere
decir esto, ¿que los puertorriqueños viven hoy, en 2012 mejor que
hace un año atrás? Por supuesto, que no. Mas aun, cuando hablamos
de una economía que pierde población a gran escala, no crece desde
2006 y donde cada vez, hay menos empresas y trabajos disponibles. El
informe es la constatación de que Puerto Rico es rehén de los
grandes negocios transnacionales altamente competitivos y de que cada
día sera mas difícil para las pequeñas y medianas empresas
competir en el mercado nacional.
Mas
grave aun, cuando nos adentramos al informe, los datos son
aterradores. En infraestructuras nos posicionamos quincuagésimo
octavo (58) en el mundo mientras que Estados Unidos se posiciona como
decimocuarto (14), en sanidad y educación primaria nos posicionamos
septuagésimo quinto (75), E.E. U.U. trigésimo cuartos (34), en la
eficiencia de nuestro mercado laboral trigésimo octavo (38), E.E.
U.U. sexto (6), en educación
superior y capacitación o destrezas vigésimo cuarto (24), E.E.
U.U.
octavo (8) y en innovación vigésimo séptimo (27), E.E.
U.U.
sexto (6). Con el mismo marco constitucional, institucional, laboral,
educativo y económico, Puerto Rico sale muy mal parado. Una cosa es
competir y otra cosa, es participar. Las
transferencias presupuestarias extranjeras provocan dependencia y
ausencia de rigor, en política económica.

