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mardi 26 février 2013

Deberíamos subir el salario mínimo ya...


No business which depends for existence on paying less than living wages to its workers has any right to continue in this country.
Franklin D. Roosevelt

En su debate sobre el “estado de la Union”, el Presidente de Estados Unidos de America (EE UU) propuso modificar la ley federal de salario mínimo. Cada vez, que se airean propuestas dirigidas a otorgar beneficios a los trabajadores, así como aumentar los salarios las voces del “libre mercado”, la inflación y el desempleo multiplican su intensidad. Sin embargo, es poca la información técnica que se expone en estos casos para poder efectuar una opinión informada.

La configuración de nuestro estado de bienestar tiene que replantearse sobre la base del trabajo. Es decir, toda persona que trabaje debe poder asegurarse un nivel de vida adecuado. ¿Qué es un nivel de vida adecuado? Un nivel de vida adecuado tiene que incluir una vivienda digna, bien sea de propiedad o alquiler. Las erradas políticas gubernamentales de vivienda han promovido la compra por contra del alquiler, ocasionando que la oferta de vivienda en alquiler sea minúscula. A menor oferta, mayor el precio; y los trabajadores pobres que no pueden acceder a una hipoteca a 30 años, por no tener un contrato fijo de empleo, bajos ingresos y no tener un patrimonio o colaterales que avalen la transacción pagan el precio a través de viviendas precarias y alquileres desorbitados.

Definitivamente, también tiene que incluir acceso a un seguro de salud; muchos patronos no ofrecen seguro médico, por lo que los trabajadores mas pobres, solo van al médico cuando se enferman, compran los alimentos mas económicos, que usualmente son los menos saludables y por ende, tienen una mayor propensión a enfermedades coronarias, cancerígenas y a padecer diabetes, así como alta presión arterial. Las visitas al médico de estos pacientes, suele ocurrir en situaciones de emergencia, por lo que las intervenciones clínicas suelen ser mas costosas que varias visitas preventivas al medico de cabecera. En definitiva, el gasto medico total de estos pacientes es mas alto que el de un ciudadano con mayores ingresos. ¿Y quién paga la factura?

Las variables: consumo y producción. El consumo está ligado al ingreso disponible (salarios, rentas, anualidades, becas, etc.) y al ingreso futuro (crédito: préstamos, hipotecas, tarjetas de crédito, casa de empeño, etc.). La producción, a pesar que nos quieren hacer creer que solo se compone del coste del trabajador, se compone también del factor tecnológico (maquinaria), la capacitación del trabajador, la capacidad de inversión, la cuantía de los trabajadores, el acceso a mercado de capitales, etc. También, se compone de factores reguladores, políticas medio ambientales, barreras tarifarias, barreras no tarifarias, horas extra, etc. Todos esos factores afectan la producción, donde a menor especialización del producto, menos adiestrado tiene que estar el trabajador. De ahí, que se recurra a mano de obra “barata” para estos productos. Los productos especializados requieren, sin embargo, de mano de obra especializada y donde sus salarios son sensiblemente mucho mas altos que el salario mínimo federal objeto de la propuesta del presidente.

Mas aun, en una economía de servicios como la nuestra, si los trabajadores mas pobres aumentan sus ingresos pueden acceder a mas y mejores servicios, que en definitiva crearán nuevos puestos de trabajo y aumentarán los ingresos de las empresas y los recaudos de Hacienda. La mayor amenaza a la inflación en nuestra economía no es el aumento de salarios propuesto a los trabajadores, sino la impresión de billetes a diestra y siniestra por parte del banco de la reserva federal, así como las transferencias federales que inyectan dinero que nuestra economía no produce.

Por todas estas razones, deberíamos subir el salario mínimo ya.

mardi 9 octobre 2012

Perspectiva económica: No habrá prestación sin contraprestación...

En el mundo actual de diseño, producción, excesos y competitividad navega sobre el tintero una pregunta que como sociedad no hemos llegado a formular. ¿Queremos un Estado de bienestar o un Estado de beneficencia? Y es que las políticas sociales y económicas del país andan tan divergentes que por un lado, promueven las micro-empresas y los empleos mal pagados (aquellos asociados a las mega-tiendas) y por otro, impulsan la solicitud masiva de transferencias federales en cuantías enormes. Surge una simple pregunta: ¿Qué modelo de sociedad queremos ser?

Ciertamente, la mejor política social que puede existir es el empleo. Aun mas, si estos empleos serán remunerados a tal grado que permitan a la ciudadanía acceder una vida digna -una vivienda adecuada (sea de su propiedad o alquilada), una educación de calidad y servicios médicos primarios-. El estado de bienestar garantiza el nivel de vida mínimo, en términos de prestación de servicios gubernamentales y no en términos de cuantiás económicas, como se ha malentendido. Nuestra sociedad debe acoger en su ADN que la dignidad humana no se cuantifica ni se compra en Walmart. El alcance de nuestro Estado de bienestar es esa carta de derechos publicada en el Artículo II de nuestra Constitución que enumera los Derechos Humanos reconocidos dentro del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

A su vez, es interesante que no se planteen las contraprestaciones que se le exigirá a la ciudadanía como parte del contrato social que surge de la Constitución. Mas, solemos comentar que la dependencia es un problema y decimos poco o nada acerca de la integración comunitaria. Es decir, ¿se debe exigir una contraprestación a los ciudadanos que reciben dinero público? Si. Nuestro actual sistema de bienestar está arcaico, obsoleto, colapsado, no sirve de amortiguador social, hunde a la ciudadanía en la marginación, provoca exclusión social, estereotipos, una burda criminalización de la pobreza y no responde a los retos sociales que enfrenta nuestra sociedad. En efecto, nuestro sistema de bienestar convertido en sistema de beneficencia destruye nuestro mercado laboral. De ahí, ese típico comentario: “las personas que viven de las ayudas del gobierno viven mejor que uno”.

A principios de la década pasada, Alemania se enfrentó a una problemática social mayúscula, muy parecida a la nuestra. Con una población que envejecía estrepitosamente, altos costos de manufactura y producción, un alto nivel de vida, una gran cantidad de jubilados y cinco millones de desempleados. El amplio sistema de bienestar alemán no estaba diseñado para semejante bomba social, que amortiguaba la pérdida de ingresos por trabajo de las familias pero que no atacaba la raíz del problema: No había empleos. El consejo económico y social alemán promulgó las reformas Hartz que tendrían como máxima: “No habrá prestación sin contraprestación”. Al gobierno de turno le costó irse a la oposición y llevan 10 duros años como partido minoritario. Hoy, Alemania ha capeado la crisis como el mejor estudiante de la clase, por encima de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Japón.

Reformular nuestro sistema de bienestar, tiene que comenzar por: (i) enfatizar que la única manera posible de ganarse la vida es a través del trabajo; (ii) reformular el trabajo para que incluya el trabajo comunitario, sin remuneración directa (voluntario) y en el caso de los desempleados de larga duración, su readiestramiento; (iii) fomentar la solidaridad en vez de la filantropía; (iv) eliminar la mentalidad de trabajadores enfrentados a patronos y empresarios, donde unos ganan si otros pierden; (v) mejorar los servicios públicos para evitar el sentimiento de explotación fiscal que tiene la clase asalariada; (vi) reducir los impuestos de las rentas al trabajo (bajar las planillas) vía aumento de los impuestos indirectos al consumo y (vii) por ultimo, implantar un sistema de mérito y esfuerzo donde los puestos de trabajo estén ocupados por las personas mejor preparadas y no por las “mejor conectadas” con la administración pública de turno.

Por el camino que nos conducimos solo atisbamos el abismo y nos acercamos a la caída libre. Si, lo aquí expuesto son reformas dolorosas que conllevan sacrificios inmensos para toda la ciudadanía. Pero se llaman sacrificios porque sirven para algo, sirven para tener futuro. ¡Podemos! 

dimanche 26 août 2012

Perspectiva económica: Panorama

Decía Christine Lagarde, director gerente del Fondo Monetario Internacional que 'en Democracia, si la gente no está satisfecha con su Gobierno hay que cambiar a la gente'. Vivimos en un contexto en el que hacer las cosas bien no es rentable. El consumidor responsable paga más, el empresario responsable gana menos y el político valiente no dura tres días. Sin embargo, queda muy feo que el equipo que va perdiendo se queje del arbitraje.

En economía se habla un lenguaje básico, que es incomprendido por la mayoría de los formuladores de políticas gubernamentales. Peor aun es, que ese lenguaje no trate de explicarse al ciudadano de a pie de calle. Sin embargo, “cuando piensas que va a suceder lo inevitable, surge lo imprevisto” (Keynes).

PIB o Y = C + I + G + (X – M)

El producto interno bruto (PBI) es la medida estandarizada mas usada para medir el total de ingresos oficiales de un país, ya que aglutina el valor a precios de mercado de todos los bienes (productos) y servicios (el corte de pelo en el barbero, por ejemplo) en un periodo determinado. En la misma oración he utilizado las palabras, ingresos, precios y valor. En un articulo futuro, explicare que significa cada una de esas palabras en economía o como difieren de su uso coloquial en la calle.

Desgranando la economía o sea el PIB, la Y representa el total de ingresos de un país, compuesto de la suma de C, que se refiere al consumo de los individuos, I agrupa la inversión total de un país (publica y privada), G representa la posición neta del gobierno (impuestos vs gastos) y por ultimo, la balanza comercial (X para exportaciones vs M para importaciones).

En Puerto Rico, la variable importante es la G, las dependencias del Estado Libre Asociado (gobierno estatal, municipios, corporaciones públicas). El gobierno del ELA es el primer patrono en Puerto Rico y a su vez, complementa sus ingresos con trasferencias presupuestarias del gobierno federal en Washington. De ahí, que se escuche decir a muchos empleados públicos, 'ese programa es federal y viene con otros parámetros, otros requisitos'. Por ejemplo, cuando se aplicó la ley 7 (ley de emergencia presupuestaria) para reducir empleados en las dependencias publicas, hubo agencias de gobierno que no aplicaron los recortes porque su presupuesto se financia mayormente de fondos federales. El poder de decisión esta en Washington, porque es Washington quien paga. De ahí, que nuestros políticos estén mas interesados en “cortejar y aprovisionar” a Washington, en vez de implementar el programa de gobierno que le presentan a los ciudadanos. Mas grave aun, es que mientras menos éxito tengan sus políticas de gobierno mas dinero reciben, porque en su mayoría los programas federales vienen diseñados a atacar la pobreza.

'Políticamente falso e intelectualmente fraudulento'

Los recaudos del fondo general del ELA totalizan alrededor de 8,670 millones por ano fiscal (1ero Junio-31 Julio). A esa cantidad, hay que sumar los impuestos especiales y temporeros. Sin embargo, el presupuesto consolidado del ELA es de 29,240 millones. ¿Como? Por las transferencias presupuestarias directas que se realizan desde Washington, para financiar distintos proyectos con parámetros determinados, con posibilidad mínima de modificación, alejados muchas veces de la realidad local y que promueven un circulo vicioso de corrupción para obtener contratos, subastas fraudulentas, empresas fantasmas, facturación irregular a empresas publicas, esquemas de donaciones ilegales a partidos políticos, suplantación de empresas privadas para realizar laborales que le compete a los funcionarios públicos, excesiva contratación de servicios profesionales a candidatos no electos en pasadas elecciones, excesiva contratación de empresas donantes de partidos políticos, poca transparencia en la privatización de empresas publicas, poca transparencia en la gestión de empresas publicas, déficit excesivos en los municipios, déficit excesivos en el presupuesto nacional y lo que es aun peor, una gestión desastrosa de la deuda del país. Decir, que las transferencias federales directas al presupuesto del ELA es la solución a nuestro problema es políticamente falso e intelectualmente fraudulento.

En materia económica, existen los errores de juicio y por supuesto, los errores conceptuales. Sin embargo, en Puerto Rico debemos atacar el problema: Las transferencias presupuestarias extranjeras provocan dependencia y ausencia de rigor, en política económica.   

DER SUESSER UND ICH...

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HOTEL DE VILLE-PARIS