dimanche 29 janvier 2012

Lo ecléctico, es el día después...


Es un poco pronto para hacer recuentos. Las vueltas de la vida en la era del vacio es otro espacio amplificado para la reflexión.

Reflexion no intencionada pero obligada. Ocurre que cuando adquieres un ordenador nuevo, donde el sistema operativo es “incompatible” con aquellos programas que utilizabas, con tu disco duro y tu disco externo; es un menester obligado seleccionar, agrupar, categorizar, clasificar y priorizar. Todo son risas, porque te lees, te relees y notas la variacion de tus concepciones anteriores.

Si, somos inherentemente seres en movimiento y yo no quiero que esto se detenga.

[Enero 2012] ...Mi fase de menor producción literaria... con el limbo que trae este mágico momento.

El futuro no es lo que era..

A Paris, Francia
24 de Julio de 2008

Y luego nos cuestionamos, porqué el futuro no es lo que era. Y vivimos añorando un pasado que para nosotros es la única forma del buen vivir. Un pasado que es lo que nos mantiene vivos y traslada nuestra memoria, desde lo mágico y fantástisco hacia lo místico en segundos. ¿Quién toma las decisiones en una sociedad? ¿Quién lucha y quién se rebela contra el conformismo de un pasado mágico? Nunca nos preguntamos si su actual estado es resultado directo del presente. Es la era del vacío.

¿Y los locos donde están? ¿Somos dueños de nuestra vida, de nuestro destino? Eso nos dicen. Eso nos tratan de enseñar y eso nos creemos. Vivimos en una ciudad de plástico, donde todo está decidido.

Y es que siempre hay muchos comienzos pero solo hay un final. Nunca se cambia de vida, simplemente empiezas otra etapa. Hoy, me doy cuenta que los iconos en la vida solo duran nueve canciones.

Uno siempre puede prescindir de todo pero hay un limite. Ese limite son tus sentimientos, sueños, ilusiones y deseos. ¿Puedes prescindir de todo aquello que no entre en conflicto y no desafie tu modus vivendi? Si lo haces, te veras agobiado por tu propia creacion. Y lentamente, seras tu propio verdugo.

Y solo pienso en esa famosa frase de: Yo soy como una roca que nada me toca. ¿Realmente pensamos que, no tener sentimientos o no mostrarlos es sinonimo de fortaleza? El concepto de amor que nosotros tenemos arraigado en esta sociedad, es que el verdadero amor es el que no espera nada a cambio. Aprendi que cuando expones tus ilusiones, deseos y sueños solo te muestras vulnerable si esperas algo a cambio.

La busqueda de la invulnerabilidad me obliga a interiorizar mis sentimientos. Me obliga a perderme. Si me pierdo, buscame en…

samedi 28 janvier 2012

No me quites mi derecho a estar triste…

A Bremen, Alemania
19 de septiembre de 2005

Nota del autor: Juventud divino tesoro.

No pasa nada. En realidad no pasa nada, y no me hables de la vida como si no estuviese vivo, como si ahora no estuviese viviendo. Me da igual lo que puedas pensar ahora, pero, tu a mí no me castigas con el yugo de la palabra. La charla ahorrátela para cuando necesites convencer. Para cuando necesites abrumar o como ahora cuando la cobardía inunde tu alma.

No pienses que te estoy dando charla, porque no lo hago. Digo lo que pienso y cuanto pienso. ¿Por qué los seres humanos sois (SOMOS) todos iguales, todos cobardes y esquivos para con la realidad de amar?¿Por qué nos cuesta tanto ser sinceros y amar sin barreras?

La saturación de las historias de amor imposible me tiene hasta los cojones. ¿Por que no hay historias de amor de gente de calle, gente cotidiana? Expongo la tragedia para llamar tu atención hacia un amor cotidiano, como es el nuestro. Porque me dices que soy joven si eso ya lo sé. Porque me dices que no soy yo, que eres tu. Eso también lo sé. Si a mí de todo esto lo que me gusta es que no te quieres inculpar. Soy una maravilla y soy lo máximo, me quieres hacer creer. ¿Por qué me glorificas? Si yo soy normal y cotidiano, pero jamás frecuente. Un día me dijeron “sueña, sueña, sueña, vive, vive, vive pero sobretodo AMA, AMA, AMA”. No me dejes y pretendas que también te de las gracias por ello.

dimanche 22 janvier 2012

Burguesía precaria, la nueva elite despótica...


Smartphones, ipods, televisores plasmas, cenas, copas, cines, conciertos, discos; en fin consumo frenético a cada minuto donde no existe la persona sino el consumidor. No vivimos en la era de la creación sino en el timo de la automatización, donde las cosas son lo importante en la vida. Lástima, que quien más consuma sea quien menos tenga. Somos una sociedad aburguesada, donde la reina desigualdad dicta el estilo de vida y el déspota vive de resaca en resaca.

Es falso el mito de que el conocimiento te hace libre y te convierte en creador. No somos más autónomos que en 1980, aunque tenemos mas títulos universitarios que entonces. En vez, deberíamos sentir vergüenza del acomodo en la dependencia. Tal cual garrapatas solidarias, nos enroscamos sobre aquello que pueda proveernos capacidad para gastar. Da igual si hay que vender la ética, los valores o hasta el alma a diablo o santo alguno. No importa tampoco si lo que hay que vender es el cuerpo, ya que puede más la adicción a las cosas que la valorización de la vida. Y que engaño mas burdo la excitación que provoca el pagar en esa fiesta que no culmina que es el ir de compras. Mas que dura la resaca, cuando se termina la fiesta y se acumulan las facturas mes tras mes. Entonces, no es tan infinita como parecía esa tarjeta de crédito, que se paga con un préstamo personal, que a su vez se paga consolidando deudas en una refinanciación hipotecaria. Mal negocio ese, ya que nunca concluimos que la capacidad para tomar prestado no significa capacidad para generar ingresos.

Así de superfluos y modernos son nuestros burgueses. Mueren y matan por objetos, vuelven a resucitar con un aparato y se vuelven a morir al pasar el día. Tienen más vidas que los sujetos en los videojuegos. En público se lo gastan todo y en privado se enajenan. Viven de espaldas a su realidad, con miedo al futuro y obsesionados con el presente. El día a día se convierte en un campo de batalla poco racional, que los empuja a la supervivencia diaria y la paranoia constante. Ese miedo al que dirán, se transforma frívolamente en una autoestima desajustada. Si el vecino puede ¿por que yo no?, donde olvidando convenientemente cualquier noción matemática, lo prescindible y material es lo vital, lo imprescindible y natural pasa a ser accesorio. En ese juego de intrigas, envidias y celos, el gastar es una patología en la que ser feliz no tiene precio ni es prioritario. Atrás queda vivir. Y aun sabiendo lo que deben hacer y cuando lo tienen que hacer, nuestra burguesía precaria pospone llevar a cabo acciones importantes en la vida y prefiere las cosas fáciles e inmediatas.

No es una anécdota, la alta tasa de suicidios, de enfermedades mentales, las quiebras ni los 1100 asesinatos. Todos estos síntomas son producto de la crisis perfecta que estrangula nuestra sociedad, donde cuando nos ven reímos y cuando se apaga la cámara nos bebemos las lágrimas. Poca fortuna esa, que no les avisen que las penas no se ahogan pues saben nadar. El placer de comprar y la racionalidad de gastar se describe en que compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a gente que no conocemos o no nos caen bien.

DER SUESSER UND ICH...

DER SUESSER UND ICH...
HOTEL DE VILLE-PARIS