lundi 17 décembre 2007

Victoria pirrica

Me da miedo pensar en el futuro y mas miedo me da ver que el presente no me deja llegar a el con mis sueños intactos y mis ilusiones desbordadas. Todo lo contrario, me golpea, me deja sin aire, me asfixia, deshidrata y me consume. Y todo en un par de segundos.

Viernes en la noche:
Asitiamos juntos a uno de esos eventos donde solo se va si hay planes de futuro. Y yo en lo personal, asistia impavido a un remolino de sentimientos donde la suma conjunta ademas de resultar excitante, era positiva. Vivia a mi manera una victoria muy personal. Habia agrandado mi familia. Una horas mas tarde, saboreabamos con Champagne esa victoria y “otras” por venir.

Se oyen unos pasos, se cierran y abren varias puertas. Se ven unas sabanas sobre una cama y estoy en casa. Estoy asalvo. He terminado un ciclo. He culminado con exito una de las operaciones mas largas de mi vida.

Unas horas mas tarde, el aroma de café me seduce hasta hacerme abrir los ojos. Como una flauta dulce armoniza mi paladar y lo lleva al elixir. Eres tu, café de mi terruño uno de mis mas preciados tesoros en esta tierra tan fria como tan complicada. Y fuiste tu, quien lo prepare y me lo llevo a la cama. Era como continuar el cuento, proseguir nuestra aventura.

Sabado en la tarde:
En una ciudad como esta, la tarde es un mera palabra que desde mi perspective nunca deberia usarse en invierno, porque no existe. Exite solo una dia no muy claro y una noche muy oscura y fria. Era temprano en la “noche” y planificabamos juntos lo que hariamos en la noche real. Decidimos, salir por separado para reencontrarnos tarde en la noche. La decision era darle gasolina a un plan mas de romeo y julieta que nuestro, pero asi lo hicimos. Disfrute bajo acordes musicales, retumbe como un tambor boricua en navidad. Que siga la fiesta y siga la musica fueron mis palabras. ¡Y pegale, pegale al cuero y que suene! Es durante el transcurso del pequeño recorrido de la noche que me doy cuenta que no somos nada perfectos. Es cuando me doy cuenta que tenemos mas deficiencies que unas elecciones en Albania. Podemos continuar creyendonos que vivimos una aventura, pero la aventura real es la de una victoria pirrica.

Domingo en la tarde:
Nunca me percate cuando decidiste irte. Sin embargo si te espere cuando regresaste. Ahi estas, reposas sobre mi cama, te arropas con mis sabanas y seguramente mañana tambien me levantes con el aroma de mi café. Pareceria una Victoria completa pero no lo es. Cuando regresaste no me dijiste te quiero. Cuando te posaste sobre mi cama no me dijiste he vuelto porque solo deseo ver tus ojos y disfrutar de tu sonrisa. Cuando te arropaste para sonar, no me dijiste que es solo conmigo con quien deseas despetar cada dia. Es lo que tienen las victorias pirricas. Suenan mas a derrota que a otra cosa.

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DER SUESSER UND ICH...

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HOTEL DE VILLE-PARIS